Me llega información sobre el 'extraño caso de Islandia', pequeño país de 300.000 habitantes en el que se supone que se está produciendo una revolución silenciada por los medios de comunicación.Se acepta que en países no europeos los ciudadanos salgan a la calle y hagan fuerza para expulsar a sus gobernantes corruptos e irresponsables. Debemos ver en televisión, además, que esas protestas acarrean la pérdida de vidas humanas, algo que no toleraríamos dentro de nuestras fronteras.
Se supone que el caso de Islandia demuestra que puede hacerse omitiendo ese perturbador factor. Por tanto, mejor evitar informar.
Islandia es la democracia más antigua del mundo, se comenta (desde el año 930). Los islandeses hicieron dimitir al gobierno, nacionalizaron los principales bancos, optaron por no pagar la deuda contraída --o tolerada-- por sus gobernantes, y decidieron volver a redactar su carta magna.
Los habitantes del país se levantaron, pacíficamente, pero con determinación, para cerrar el capítulo de la salvaje especulación financiera que ha desembocado en la crisis que ahora experimentamos.
La globalización económica acalla el caso de Islandia y los medios juegan en su bando, no se ponen del lado de los verdaderos perdedores, de los ciudadanos.
A finales de 2008, Islandia se declaró en bancarrota. Su deuda ascendía a varias veces su PIB. Por tanto, el gobierno recurrió al FMI y ese organismo respondió decidiendo prestar más dinero. Pero las protestas populares provocaron la dimisión del primer ministro --y de su gabinete-- a finales de enero de 2009.
El nuevo gobierno que surgió de las elecciones anticipadas acordó pagar la deuda del país: 3.500 millones de € que, por supuesto, deberían abonar mensualmente los ciudadanos durante los siguientes 15 años a un interés superior al 5%.
Pero los ciudadanos decidieron someter a referéndum esa medida. Se decidió que pagase Rita, con un 93% apoyando el NO del pago de la deuda. Por supuesto, el FMI declinó su ayuda.
Ante esta tesitura, el gobierno entrante comenzó una investigación para encontrar a los responsables de la crisis, deteniendo y encarcelando a varios banqueros y ejecutivos. Además, se iniciaron gestiones para promover una verdadera trasparencia informativa.
La leyenda urbana dice que ninguno de estos sucesos se han comentado en los medios de comunicación europeos. No debemos enterarnos, no vaya a cundir el ejemplo. Ellos se lucran y nosotros pagamos.
Esta es la historia que se puede encontrar en algunos 'sites' de Internet. Sin embargo, me di de bruces con el comentario de un residente en Islandia mientras se supone que se producían los hechos narrados. Comenta que algunos medios españoles han contado tímidamente el caso islandés --televisión española incluida.
Este comentarista hace una serie de anotaciones:
1.- La banca islandesa no está nacionalizada.
2.- Los ciudadanos no están re-escribiendo su constitución.
3.- Los responsables de la crisis no están en prisión. Hubo algún escarceo, pero ahora se encuentran en libertad.
4.- La mitad de los islandeses están dispuestos a pagar el endeudamiento del país.
5.- No se rescató a los bancos porque el gobierno carecía de dinero. Si lo hubiera tenido, habría hecho exactamente lo mismo que el resto de los países en crisis.
6.- Los islandeses repudian a sus gobernantes. Pero éstos también a los ciudadanos.
En suma, para variar carecemos de información fiable que permita valorar lo que realmente está sucediendo en Islandia --o, para el caso, en nuestro propio país y en el resto del mundo.
A menudo leemos lo que queremos y deseamos, damos crédito a lo que nos gustaría, pero eso puede alejarse sustancialmente de lo que sucede de hecho.
Dudo mucho de que una revolución pueda llevarse a la práctica de un modo pacífico.
Desgraciadamente.
Si deseamos acabar con el sistema actual, habrá que hacerlo por la fuerza.
ROBERTO COLOM: El extraño caso de Islandia
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada